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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

www.surda.se

 

 

01-06-2010

 

 

Tomás

 

Un día antes de la masacre

SURda


protection-palestine.org

Traducido para Rebelión por Susana Merino


Algún día alguien escribirá toda la historia de esta aventura. Habrá muchas risas, muchos gritos y algunas lágrimas. Pero lo que puedo decir actualmente es que nunca imaginamos que íbamos a conmocionar así a Israel. Bueno, sí, tal vez en alguno de nuestros más hermosos sueños. Lo primero que han hecho es crear un equipo especial de urgencia que reúne al Ministerio de Relaciones Exeriores, al comando de la marina israelí y a las autoridades penitenciarias para contrarrestar la amenaza existencial que nosotros y nuestros pocos barcos cargados de ayuda humanitaria representan. Luego el mismo Ehud Barak se ha dedicado, a pesar de su sobrecargada agenda, a ponernos en guardia a través de los medios israelíes anunciándonos que nos mandarán a las peores cárceles israelíes en medio del desierto cerca de Beersheva.
Anuncios destinados a amedrentarnos y que en cierta manera lo logran, tenemos miedo. Tenemos miedo de sus naves de guerra, miedo de sus Apaches y de su comando totalmente de negro. ¿Quién no tendría miedo?
Tenemos miedo de que se acaparen de nuestra carga y de toda la ayuda médica, de los materiales de construcción, de las casas prefabricadas, de los equipos escolares y que la destruyan. Toda esta solidaridad pacientemente reunida en muchos países a lo largo de un año. Todos estos esfuerzos y esta ola de amor y de esperanza enviados por personas normales, modestos ciudadanos de Grecia, Suecia, Turquía, Irlanda, Francia, Italia, Argelia, Malasia. Que todo eso sea apropiado como un trofeo por un vulgar Estado pirata. ¿Quién no experimentaría un sentimiento de responsabilidad y de miedo ante la posibilidad de no poder cumplir nuestra misión entregando nuestro aporte a la población prisionera de Gaza?
Pero sabemos que el miedo también está del otro lado porque desde que comenzó a armarse nuestra coalición el Estado de Israel ha hecho lo imposible por evitar esta confrontación. Desde el principio han tratado de impedir nuestra partida, de dividir nuestras fuerzas y de que no empezase la marcha hacia Gaza. Han tratado de quebrarnos. Su escenario ideal era dividirnos, los irlandeses por un lado, los griegos y los suecos por otro, los usamericanos por otro, y los turcos totalmente solos. Estaban seguros de que no podrían ejercer presión sobre Turquía, ni actuar allí directamente. De modo que entonces concentraron sus ataques contra los irlandeses y los griegos de nuestra coalición.
La primera etapa comenzó hace una semana cuando sabotearon la nave irlandesa, obligándola a atrasar su partida cerca de una semana. Pero los irlandeses la repararon tan rápidamente como pudieron y hoy están sólo a uno o dos días de distancia de nosotros. Luego ejercieron una enorme presión sobre el Gobierno griego, debilitado por la crisis económica, para obligarlo a impedir que partiese la nave griega y el barco de pasajeros greco-sueco. A causa de dichas presiones debimos retrasar nuestro viaje dos veces y pedir que nos esperaran a los turcos, a sus 500 pasajeros y a nuestros amigos usamericanos que ya estaban listos para partir. ¡Lo que felizmente hicieron! Hasta el último minuto antes de nuestra partida de Grecia no sabíamos si el gobierno Griego daría la autorización a los dos barcos pero finalmente decidió asumir sus responsabilidades de Estado soberano autorizando la partida desde el Pireo, Atenas.
La segunda etapa se vivió ayer cuando partíamos de Chipre, en donde habíamos negociado con el Gobierno el embarque de una delegación VIP compuesta por parlamentarios europeos y gubernamentales de Suecia, Inglaterra, Grecia y Chipre. Cuando los dos barcos griegos, el usamericano que venía de Creta y los cuatro barcos turcos estaban ya en el lugar de la cita esperando que llegara para embarcar la delegación VIP recibimos la noticia de que nuestra delegación estaba retenida por la policía chipriota en el puerto de Larnaka e impedida de moverse a ningún lado. Chipre, un país europeo, estaba impidiendo a los parlamentarios europeos desplazarse libremente en su territorio, ¡en total contravención con toda legislación y reglamentación europea!
Cuando comenzamos a negociar con el Gobierno chipriota comprendimos que este veloz cambio de actitud hacia nosotros había sido dictado directamente por Israel. Desde las siete de la mañana hasta las últimas horas de la tarde el gobernador de Chipre estuvo mintiéndonos diciendo que había habido un malentendido y que las VIP estaban autorizadas a embarcarse hacia cualquier dirección que sólo se trataba de un problema burocrático que iban a resolver. Pero no pasó nada y nuestros parlamentarios estaban entrampados. El Gobierno chipriota actuó como un lacayo de Israel y nos hizo perder un tiempo clave.
Por la mañana la delegación VIP decidió que la única salida que le quedaba era dirigirse al puerto de Formogossa en el norte de Chipre bajo control turco y embarcarse en una lancha para alcanzarnos en el lugar de la cita. Era lógico puesto que nuestra coalición está formada por turcos, griegos y chipriotas y el Norte de Chipre, bajo ocupación turca, constituye una importante cuestión política. Enviar a nuestra delegación a embarcarse en el puerto de Formogossa, que se encuentra bajo ocupación de las Naciones Unidas, constituye todavía una cuestión política aún más importante. Esto pudo haber quebrado a nuestros amigos de la coalición, griegos y chipriotas, lo que casi sucedió pero aconteció lo contrario. Nuestra coalición sigue intacta. Es el partido chipriota que ocupa el poder el que está a punto de quebrarse y los siete parlamentarios griegos y chipriotas que formaban parte de la delegación y que no podían trasladarse al norte de Chipre están furiosos con el Gobierno chipriota. Un gran debate se ha planteado en estos momentos entre Grecia y Chipre a causa de lo que sucedió y de nuestra flotilla en camino hacia Gaza. En una o dos horas el 80% de nuestra delegación VIP embarcará y como estaba previsto partiremos hacia Gaza. De modo que a hasta ahora Israel ha perdido los dos sets que ha jugado.
En pocas horas comenzará la última etapa, crucial, cuando entremos en las aguas de Gaza. Es absolutamente seguro que a Israel le resultaría materialmente muy fácil pararnos y detenernos, pero tendría un enorme costo político. Verdaderamente enorme a tal punto que con todos los ardides y trampas que han intentado interponer en nuestro camino lo único que han conseguido es sensibilizar cada vez más a todo el mundo sobre nuestra flotilla y la situación de Gaza. Y de todo esto aprendemos algo: el miedo no está de nuestro lado sino del lado de Israel. Tienen miedo de nosotros porque representamos la ira de todo el planeta. De toda la gente descontenta con lo que el Estado de Israel le hace a los palestinos y a cada enamorado de la paz que osa tomar partido por los oprimidos. Tienen miedo de nosotros porque saben que en un futuro próximo habrá cada vez más barcos que vengan a Gaza como habrá cada vez más personas decididas a boicotear a Israel
Tomás, desde uno de los barcos de la flotilla de Gaza.
Fuente: http://www.protection- palestine.org
rCR

 
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